Ahora que creo estar un poco mejor de ánimos, me sigue costando mucho levantarme de la cama. Me suelo despertar alrededor de las doce del mediodía. Pero sigue siendo el momento más difícil del día. Me cuesta mucho juntar ánimos para enfrentar al mundo (aun más que a Mafalda).

Recuerdo haber tenido este problema desde muy pequeño. Cuando tenía siete años (o algo así) me decía a mí mismo en las mañanas que debía levantarme, que debía empezar a formar una fuerza de voluntad sólida, pues en el improbabilísimo caso (eso pensaba en esa época) de caer en drogas cuando fuese mayor; aquella fuerza de voluntad me ayudaría a salir de ese problema. "Pero yo no voy a caer en drogas", me repetía. Y seguía durmiendo.
Casi 20 años más tarde me sigue costando mucho levantarme de la cama, enfrentarme al mundo y a la abstinencia. Siguen siendo días luna, días pena... pero aunque cueste, me levanto a pelear.
Hoy día luna, día guerra (porque merezco la felicidad...)

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