sábado, 7 de junio de 2008

Día 17. María no es mala

Ayer por la noche fui a un concierto. Una amiga de una amiga fue con María, prendió un porro, vio que me ponía nervioso, que miraba con deseo y me ofreció. Decliné la oferta y le conté de mi experimento. Así fue como conocí a Taís.

Taís tuvo una opinión muy distinta del resto de personas a las que les he contado de mi experimento. Quizás porque no me conoce mucho y por lo tanto no sabe de la gravedad de mi adicción o quizás porque conoce muy bien a María y sabe que no puede herir a nadie de manera tan grave.

Me dijo que nadie puede estar tan mal solo por un motivo, que mi estado de ánimo era consecuencia de una serie de males y no solo de mi relación tormentosa con María y que en algunos casos María puede incluso ayudar a salir de situaciones difíciles.

Le di la razón en todo, pues en verdad la tiene. Son una serie de factores los que me llevaron a ese desánimo generalizado y son una serie de cambios los que me están ayudando a salir de él. María no fue la culpable y eso debe quedar claro.

María puede ayudar a disfrutar de forma más intensa la música, la pintura; puede hacer dormir a un insomne de manera relajada y profunda; puede potenciar los sentidos y hacer de una relación sexual una experiencia única e inolvidable. Puede hacer muchas cosas maravillosas.

Pero cuando uno está débil y se entrega por completo a ella, vienen los problemas. Otro de los logros que debo conseguir en estos días es no satanizar a mi ex. Ella es buena, pero siempre con precaución.

También debo recuperar a precaución y a su amigo control.

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